El Plan de la Empacadora: ¿Traición o Reforma Social Pionera?
La historia oficial mexicana ha sido implacable con la figura de Pascual Orozco. En los libros de texto escolares, su nombre suele aparecer acompañado de un solo adjetivo: «traidor». Se narra que Orozco se levantó contra Francisco I. Madero en 1912 financiado por la oligarquía terrateniente de Chihuahua (los Terrazas-Creel) por pura ambición personal.
Sin embargo, cuando acudimos a las fuentes primarias y desempolvamos el documento central de esa rebelión, el Pacto de la Empacadora (firmado el 25 de marzo de 1912), la historia cambia. No nos encontramos con un manifiesto reaccionario, sino con uno de los programas de reforma social y laboral más avanzados de su tiempo, precursor directo de la Constitución de 1917.
El Contexto: Una Revolución a Medias
Para entender la Empacadora, hay que entender la decepción, tras el triunfo de la Revolución Maderista en mayo de 1911 (logrado militarmente gracias a las tropas de Orozco y Villa en Ciudad Juárez), la realidad política golpeó al norte.
El Tratado de Ciudad Juárez dejó intacta la estructura del ejército federal porfirista y mantuvo a las élites en el poder. Madero, un hombre de leyes pero alejado de la realidad rural, desmovilizó a las tropas revolucionarias sin las compensaciones prometidas y postergó la reforma agraria.
El norte se sentía usado. La rebelión no fue un capricho; fue la respuesta a una revolución que, a ojos de los orozquistas, se había detenido en la silla presidencial sin bajar al estómago del pueblo.
Lo que dice el documento (y casi nadie lee)
El Plan de la Empacadora atacaba a Madero por nepotismo y corrupción, sí, pero su verdadero valor histórico reside en sus artículos sociales. Si Orozco fuera un simple títere de los grandes hacendados, jamás habría propuesto lo siguiente:
1. Derechos Laborales de Vanguardia
Años antes de que se consagraran en la Carta Magna, el Plan de la Empacadora exigía en sus Artículos 34 y 35:
- Supresión de las Tiendas de Raya: El sistema de esclavitud por deuda que ataba al peón a la hacienda.
- Pago en efectivo: Exigencia de pagar salarios en «dinero sonante» y no en vales.
- Jornada Laboral: Establecimiento de la jornada máxima de 10 horas (un avance enorme para la época) y restricciones al trabajo infantil (prohibición para menores de 14 años).
2. Reforma Agraria y Nacionalización
Aunque se suele dar la primacía agraria a Emiliano Zapata (quien, cabe destacar, apoyó tácitamente este plan), el documento orozquista fue contundente:
- Reconocimiento de propiedad a quien hubiera poseído tierras pacíficamente por 20 años.
- Reparto de tierras baldías y ociosas.
- Nacionalización de los Ferrocarriles: Una medida estratégica para evitar el control extranjero y oligárquico de las vías de comunicación.
La Evidencia Histórica
El historiador Michael C. Meyer, en su obra seminal Mexican Rebel, argumenta que el programa de reformas de Orozco era, en muchos aspectos, más completo que el Plan de San Luis de Madero e incluso, en materia obrera, más detallado que el Plan de Ayala.
Si la rebelión hubiera sido meramente «contrarrevolucionaria» o financiada exclusivamente por los Terrazas para recuperar sus privilegios, ¿por qué incluir cláusulas que destruían la base económica de las haciendas (las tiendas de raya y los salarios bajos)?
La correspondencia diplomática de la época (consultada en los Archivos Nacionales de Washington) muestra que los cónsules estadounidenses estaban alarmados no por el «regreso del porfirismo» con Orozco, sino por el radicalismo social de sus seguidores, a quienes veían como una amenaza para las inversiones extranjeras.
Conclusión
Llamar «traición» al levantamiento orozquista es una simplificación peligrosa. El Plan de la Empacadora demuestra que el movimiento tenía una ideología propia, nacida de las necesidades de los rancheros, mineros y trabajadores del norte.
Pascual Orozco no se levantó para restaurar el pasado, sino para exigir que la Revolución cumpliera sus promesas sociales. Leer el Plan de la Empacadora hoy es redescubrir una pieza perdida del rompecabezas de nuestra historia: la visión de un norte que quería justicia, no solo un cambio de presidente.
Para mayor información visita: https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/1/121/26.pdf
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